6 de marzo de 2019

DANDAI EN CUENTO- POR PILAR ROMEA


                                  


Érase una vez una cueva en Egía, donde las malas lenguas decían que se reunían las brujas pirulinas para hacer sus aquelarres. Con una  fórmula mágica secreta, confeccionaban un elixir que exhalaban sus vapores e inundaban con su aroma, todas las casas del barrio.

Cuando las mujeres de Egía lo aspiraban, se quitaban el delantal y salían de casa corriendo. De veían cuadrillas que iban hacia la cueva, allí cantaban, bailaban, hacían teatro y también aprendían a leer y escribir y mil cosas nuevas para ellas, como relacionarse, hablar delante de sus compañeras sin temor a la críticas y esperar opiniones sin que se las juzgara. Se volvieron más críticas con la sociedad, que hasta ese momento les había negado sus derechos y poco a poco, se fueron convirtiendo en mujeres más exigentes, más cultas, más libres y autónomas.

El elixir hacia su efecto y el éxito se hizo público pues las mujeres ya tenían su sitio, su espacio en las instituciones. Desde otros barrios se acercaban expectantes porque ellas también querían ser como las mujeres de Dandai, el nombre que le habían puesto a la cueva.

No hemos hablado de los maridos ¡ay los maridos! Al principio estaban asustados de esta pequeña revolución, pero se dieron cuenta (necesitaron su tiempo) de que eran más interesantes estas cónyuges “listillas” que no se limitaban a hacer sus labores, sino que podían hablar con ellas de mil cosas diferentes, que se preocupaban de que sus hijas tuvieran las mismas oportunidades que sus hijos, que se formasen para salir a la sociedad y desarrollaran una vida laboral satisfactoria.

¡Todo muy bonito!. Pero la sombra del macho cabrío, alias patriarcado, alias machismo, planeaba por encima de sus cabezas, de todas las cabezas de las mujeres.

Por más que las brujitas intentaron nuevas pócimas que lo ahuyentase, volvía una y otra vez para acabar de golpe con las ilusiones y deseos de libertad de algunas mujeres ¡víctimas y más víctimas!

Las brujitas pirulinas, se dieron cuenta de la lucha contra el patriarcado y el machismo no iba a ser un camino de rosas y que tristemente como en todas las revoluciones habría víctimas.

Se les ocurrió hacer un elixir súper mágico, para empoderar a las mujeres y darles herramientas para vencer esa lacra.

Una bruja de Zumárraga, tuvo una idea mágica: las mujeres de Dandai debían escribir sus curriculums, sus experiencias vitales y solo de esta manera conseguirían subir su autoestima y empoderarse al darse cuenta de que su trabajo, cuidados y deberes, no remunerados, habían contribuido a hacer una sociedad mejor y que esto llego en un momento en que las brujas pirulinas, fueron reclamadas  desde lugares lejanos, donde sus aquelarres eran muy necesarios.

Se fueron tranquilas pues aquellas mujeres de la cueva de Egia DANDAI, como este nombre indica, habían empezado vacilantes, pero ahora caminaban, fuertes y seguras

¡! Colorín colorado, este cuento, se ha acabado!!


Pilar Romea


_______________________CG______________________




 






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dejenos aquí su opinión. Gracias